jueves, 7 de julio de 2011

Renaciste en un aullido a media noche. Chapter 5 (parte 6).

Vuelvo a mirar a mí alrededor, los edificios parecen polvorientos y deshabitados, pero estoy segura que más de una de estas viviendas son alojamiento para personas sin techo. John sigue en sus pensamientos, parece que le cuesta creerlo, a mí no me es tan difícil, vamos a ver a ocurrido y no hay más que hablar, si estoy asustada, pero  intento disimularlo, por mi orgullo, pero a John no parece importarle en este momento. Estamos llegando a la casa y temo que no se dé cuenta y siga caminando. Pienso como puedo llamar su atención, pero no sé cómo. Respiro hondo y dejo escapar un largo suspiro. No responde, parece como si estuviera en trance, muerto.
   - John.- susurre lo suficientemente fuerte para captar su atención, pero él seguía sin moverse.- John, no puedes estar así todo el tiempo. Mira te prometo que lo solucionaremos, ¿vale?- John deja escapar una risotada irónica, no lo entiendo, hace un momento me consolaba él a mí y ahora no me cree. Me mira y esboza una sonrisa triste, abre los labios para hablar, pero no le salen las palabras.
   - Pero es que no llego a comprender por qué a nosotros.- me relajo. Suspiro, sinceramente yo tampoco y comprendo que no está preocupado por lo que nos pueda pasar, sino que si nos atacan no va a saber lo que tiene que defender porque simplemente no sabe lo que quieren.
No respondo, para qué hacerlo, para decir que estoy de acuerdo y deprimir más aun a John, para expresar mi rendición, ni en broma. Bajo la mirada y centro mi atención en lo que me acaba de decir John. La mano de John me coge por sorpresa, está agarrando la mía, me he despistado y no me he dado cuenta de que ya estábamos en el umbral de la puerta. Me alivia que por lo menos él estuviera atento y que haya sabido llamar mi atención de una manera tan delicada, tan perfecta, yo sinceramente no habría sabido que hacer. Abrió la puerta lo más suave que pudo para no hacer ruido, las luces estaban apagadas lo que quería decir que mi padre estaría dormido. Entonces una duda me atrapó. ¿Y los padres de John? ¿Nos han dejado venir solos?
John pasa dentro de la casa y me dice en un susurro que le siga adentro, le hago caso. Cruzamos el pasillo hasta llegar a las escaleras y las subimos con mucho sigilo. Llegamos a la puerta de mi habitación y John se apoya en la pared y se rasca la nuca con frustración.
   - Shopie quiero que sepas una cosa.- sube la mirada, ahora un poco más despierta y me mira a los ojos con seguridad. Su mirada me hace pensar que todo irá bien.- Nunca, nunca dejare que te pase nada, ¿de acuerdo? – su mano se desliza por mi cabeza hasta llegar a mi cuello, me acerca a él. Siento que no aguanto más, que voy a explotar y una lágrima se derrama de mi ojo y recorre mi mejilla, él se aleja un poco para verla, esboza una pequeña sonrisa y me la seca con el dedo. Yo, mientras, me pierdo en su expresión, tan distinta a la de hace unos momentos, como si nada hubiera pasado. Entonces me vuelve a acercar a él. Es el mejor regalo que me podía dar en estos momentos, un abrazo, me va acercando despacio, como si no quisiera cometer ningún error, me estoy impacientando, así que extiendo mis brazos y le envuelvo con ellos, John apoya su barbilla en mi hombro y adivino una sonrisa en su rostro, yo también sonrío. Nos quedamos así unos pocos segundos más, hasta que le suelto. Le miro. Su gesto parece más feliz y supongo que el mío también y un tanto rojo, eso seguro. La piel me arde y me siento débil, tengo sueño.
   - Buenas noches John.
   - Buenas noches Shopie.

1 comentario:

María Ramírez González dijo...

Hola^^ mi nombre es May y soy escritora. Me gusta tu blog, es muy original. Pásate por el mío http://amormasalladelaunicidad.blogspot.com/ y me dices que te parece. Espero tu crítica^^